sábado, 13 de agosto de 2011

La insortable levedad del ser...político

El crítico es el enemigo. Por eso hay que matar al mensajero. Aunque pregunte por lo que cualquier ciudadano querría saber. Todo sea por el partido. La insana costumbre de ejercer poltrona donde no se tiene ni idea profesional, pero se cobra bien, tiene estas cosas.

Está claro que los periodistas no son dioses. Ni siquiera objetivos. Son sujetos y, forzosamente, reflejan una carga subjetiva. Pero el buen periodista, que haberlos haylos, tiende a la neutralidad, al contraste de fuentes y opiniones y a la búsqueda de la verdad.

Una verdad que les hace libres ya por el hecho mismo de buscarla, aunque no siempre se encuentre, ni se sepa en ocasiones qué verdad es la encontrada.

El buen periodista hace lo que tiene que hacer, guste o no al político y al imbécil, pese a los agradecimientos y a las amenazas.

El PP insinúa que prescindirá de Ana Pastor para "Los Desayunos de TVE" http://t.co/HwWGGyl y hay quien piensa, como Julia Otero, que Mahmud Almadineyad haría lo mismo.

"El buen periodista hace lo que tiene que hacer, guste o no al político y al imbécil..."
Otros colegas, sin embargo, se atreven a aconsejar a González Pons, caso de Germán Yanke: "Cuando vuelvas a la política llama a ese consejero de TVE y dile que se calle si no tiene nada inteligente que decir..."
Nadie de la profesión se ha quedado indiferente ante la advertencia del diputado y portavoz del PP en la comisión de control de RTVE, Ramón Moreno, con esa sugerencia en su blog Aquí no Hay Interferencias.

Tampoco Antón Losada, que en twitter deja claro: "Qué sectario hay que ser para cuestionar la independencia de los demás. Qué prepopente, qué egolatra y qué estúpido hay que ser."

Malos tiempos para los mensajeros...

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