jueves, 16 de mayo de 2019

Personas, gente y tontos del culo

Los humildes no quieren ser personas. Se definen más como gente. Esa que rechaza cualquier protagonismo. Al menos, el que viene dado por factores externos. El tonto o tonta del culo es quien pretende ser persona pasando por encima de la gente. Por eso al final siempre se ven solas. Esas personas, suelen ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Suelen juzgar al vecino, sin entender el entorno o las circunstancias, y no paran para analizar siquiera lo que ocurre a su hermano o hermana de sangre. Son los tontos o tontas del culo que siempre han vivido a tu lado. Con ese tipo de gente -ya un amigo sevillano lo definía con exactitud: “ajuí”- mientras más lejos mejor. Es decir, que no merece la pena que estén a tu alrededor. El problema del tonto o tonta del culo es que no lo ves venir, pese a los años. Incluso te parece surrealista su historia, incrédula de razonamiento, pero creíble tras dejarte embaucar por las relaciones personales. Sin embargo, cuando el tonto o tonta del culo consigue que bajes a su nivel, ahí te gana. Y, por mor de esos astros que dicen que se alinean cada cierto tiempo, siempre hay un, digamos ‘porculero’ o “porculera” tan cerca de ti, que se toma la libertad de pretender joderte la vida sin que haya sido invitado o invitada. Creen, además, que el ayer les da potestad en el presente para diseñar el futuro. Nada más lejos de la realidad... de los demás. Porque el tonto o tonta del culo ni siquiera se lo plantea. Y lo peor es que casi todos tenemos uno o una próximo a la chepa. Incluso en la feria. ¡Qué jactancia!

sábado, 14 de julio de 2018

¿Cuánto cuestan las monarquías y cuánto las repúblicas? Una mirada a Europa

El debate sobre el derecho ciudadano a elegir sistema, las comparaciones y las peculiaridades de España está servido.  Muchos, más que El debate político, les interesa el económico. ¿Qué es más barato, un rey o presidente de república?


Esta comparativa, que se remonta unos años atrás, sigue manteniendo su proporcionalidad. A partir de aquí, es cuestión de elección de cada ciudadano.


Los Presupuestos Generales del Estado contemplan una partida específica para hacer frente a los gastos de la Casa de S.M. el Rey, según lo expuesto en el artículo 65.1 de la Constitución. 






En el año 2011 se presupuestaron 8,4 millones de euros para los gastos de la Casa. A los 8,4 millones hay que sumar, al menos, otros 5,9 millones para el "apoyo a la gestión administrativa de la Jefatura del Estado". Esta cantidad adicional se utiliza para pagar los sueldos de la mayor parte de los 137 empleados de la Casa.


Los gastos totales de la Casa Real, incluyendo su asignación oficial, pueden elevarse en la práctica a casi 25 millones. 


Asimismo, la cuantía de los gastos de la Casa Real se encuentra en el mismo rango que el de otras jefaturas de Estado y monarquías constitucionales europeas, aunque la comparación estricta no es posible puesto que ni las funciones desempeñadas por los monarcas son las mismas, ni se corresponden las partidas contables. 


La Casa Real Británica tuvo unos gastos (2005-6) de 55,4 millones de euros, sin incluir los gastos en seguridad. Además, la Reina y el Príncipe británicos reciben anualmente cantidades millonarias por sus distintas posesiones. 


La asignación anual del Rey de Suecia asciende a 11,6 millones de euros, sin incluir el mantenimiento de los inmuebles, y el coste total de la Jefatura de Estado asciende a 20,5 millones de euros.


A la hora de comparar con los gastos de una república, la elección más acertada es Italia, cuya Jefatura de Estado tiene unos gastos aún más opacos que los españoles y mucho más elevados, casi 200 millones de euros en 2007 (aunque también cuenta con aproximadamente 900 empleados frente a los 137 de España); en cuanto al presupuesto de la Presidencia de la República Francesa asciende a 90 millones de euros (sin especificar gastos), excluyendo los sueldos de 866 de sus 957 empleados, que corren a cargo de distintos ministerios.


La Familia Real española procede del exilio por lo que, al contrario que el resto de monarquías europeas que han ido acumulando patrimonio a lo largo de los siglos, su patrimonio es de los más bajos. Tras la partida del rey Alfonso XIII al exilio en 1931, todas las propiedades de la Familia pasaron a ser propiedad de Patrimonio Nacional y así continúan hasta la fecha.

lunes, 28 de mayo de 2018

PRESENTACIÓN PREGONERO

Si una persona es gay, y se acerca a Dios, y tiene buena voluntad... ¿quién soy yo para juzgarlo? (Papa Francisco).

¡Qué bien escribe Dios!¿Verdad, Juan? Sin renglones. Ni derechos ni torcidos. ¡Como le da la gana! Con parábolas, con alegorías, sobre la muerte y la vida... 

Pasa la vida, Juan, igual que pasa la corriente, del río cuando busca el mar...allí muere el río...

miércoles, 16 de mayo de 2018

Teoría de la confusión

El 29 de diciembre de 1984 entro en vigor la ley de objeción de conciencia en el ejército. Tiempo después Quim Torra, por el momento último president de la Generalitat de Catalunya, prestaba servicio como alférez en el regimiento Palma-47.
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lunes, 6 de noviembre de 2017

La historia se repite (I)

"Estos catalanes parecen chiquillos y me da mucho que hacer para traerles al buen sentido... Nadie está obligado a nada, nadie quiere ni puede exigirle a otro su obligación... Engreimiento de advenedizos, insolencia de separatistas, deslealtad, disimulo, palabrería de fracasados... Es más fácil hacer una ley aunque sea el Estatuto capaz de satisfacer las aspiraciones de Cataluña que arrancar la raíz de este sentimiento de pueblo incomprendido y vejado que ostentan algunos de ustedes".

Extracto de escritos de Manuel Azaña, presidente de la II República, en 1936 y 1937, mostrando su desencanto con el comportamiento de los catalanes, a los que tanto ayudó hasta llegar al desencanto.

La historia se repite (II)

«La opinión pública catalana, que está harta de abusos, de locuras y de traiciones, no se manifiesta porque la aterrorizan… Todo este sistema ha sido destruido. No puede admitirse que la autonomía se convierta en un despotismo personal, ejercido nominalmente por Companys, y, en realidad, por grupos irresponsables que se sirven de él».

He asistido en Cataluña, estupefacto, al desarrollo de la más desatinada aventura que se puede imaginar… No se han privado de ninguna trasgresión, de ninguna invasión de funciones... Como ejemplo de las extralimitaciones y abusos de la Generalidad, que no caben ni en el federalismo más amplio, han creado delegaciones de la Generalidad en el extranjero... La salvación y el prestigio de la autonomía depende de ustedes. No ha sido ni el Estado ni los 'centralistas' quienes los han comprometido».

Más palabras de Manuel Azaña, en 1937, sobre Cataluña. No describe, sino que calca la situación que ahora se repite. ¿No ha servido de lección para nadie lo que dijo Azaña hace 80 años? ¿Han leido a Azaña nuestros gobernantes?

miércoles, 4 de octubre de 2017

Confusión

Hay confusión, mucha confusión. Felipe VI ha hablado. Lo ha hecho como Jefe de Estado, como Rey, para monárquicos y republicanos, de derechas, de centro y de izquierdas en todo su abanico de variantes. Y a unos españoles les ha parecido bien y a otros no tanto. Y parece que hay confusión porque el Govern de la Generalitat de Cataluña se ha empeñado en que los catalanes no admitan algo que es evidente, Cataluña es parte de España y se autogobierna de acuerdo a la Constitución y el Estatut. La verdadera razón, quizás, no es, siquiera, la independencia. ¿Se antoja una huída hacia adelante con el propósito de escapar de la incompetencia, de la Justicia por la corrupción del 3 por ciento -problema de CiU y don Artur-, de las empresas de aguas y el Ayuntamiento de Girona, entre otros, y del robo -dicen de España- cuando el ladrón principal estaba en casa, era comisionista y había mostrado durante décadas tintes honorables? Si no, ¿qué coño es la UDEF? Hay confusión. Los catalanes se creen que España les ha robado cuando sus representantes convergentes han pactado durante años y han sostenido -a cambio de dinero y recursos extra- a gobiernos españoles. Hay confusión. Hay desconocimiento. Sobre todo de los jóvenes. De muchos jóvenes que viven en Cataluña que no han vivido ni el fascismo, ni el franquismo ni la Transición. Y no porque uno quiera hablar de ello, sino porque esos jóvenes si lo han hecho estos días sin saber qué decían. Hay confusión. Hasta de banderas independentistas. La 'blava', burguesa; la 'vermella', de izquierdas; la 'verda', ecologista, animalista, antimilitarista; o la anarquista. Todas se han visto estos días, aunque ¿quién llevaba cuál? Hay confusión. Y engaño. ¿Qué van a decir estos dirigentes a los catalanes que se han creído que habrá una independencia que no tendrán? La base de la convivencia y de la defensa de las legítimas creencias es el Estado de Derecho. Se puede discrepar, enfrentar y cuestionar cualquier idea o aspiración. Incluso cambiar el ordenamiento jurídico para hacer viable las aspiraciones, pero no saltarse las leyes que todos nos hemos dado, incluidos los catalanes. La razón es simple: si nos saltamos la ley y no pasa nada, nadie estará seguro. Y nadie se sentirá obligado a reconocer ni a cumplir con sus obligaciones, sean cuales sean, con institución alguna, como las supuestas 'nuevas e independientes' catalanas. ¿Con qué base, seguridad y garantías jurídicas? Hay confusión en esta España, estado social, democrático y de derecho. Tanto que representantes de uno de los territorios, como el catalán, ha estado durante años decidiendo sobre el futuro de los demás españoles con el respaldo a los presupuestos nacionales en el Congreso. Ha podido ser un error intentar evitar que la gente vote en una consulta que ya estaba invalidada legalmente y que, fuera cual fuese el resultado, estaba invalidada dentro y fuera de nuestras fronteras. Tampoco hacía falta echar a los pies de los caballos a la Policía Nacional y la Guardia Civil, que cumplieron con las tareas que les encomendaron ante situaciones, no olvidemos, ilegales. Pacíficas en su mayoría un día y no tanto durante los tres siguientes. Los heridos los han puesto las dos partes en conflicto el 1-O. Hay confusión. Como la del señor Mas, don Artur, su gobierno y los demás diputados cuando tuvieron que llegar al Parlament en helicóptero ante la masa de indignados, convocados por el 15-M. Bloqueaban los accesos para que no se aprobaran los presupuestos, que contemplaban fuerte recortes. Fue el 15 de junio de 2011. Los antidisturbios de los Mossos detuvieron a seis personas. 45 manifestantes, de sólo 1.000, resultaron heridos. 18 Mossos también. Si se extrapolan los números... Hay confusión. Tanta como la de creer que España y quien la gobierna, sea quien sea, o Cataluña y su govern, sea el que sea, es lo mismo. Hay confusión. Hay mucha confusión. Con los indignados se creyó que la fractura social, con los políticos y los Mossos en Cataluña, ante la gravedad de la situación, sería insalvable. El 1-O muchos de esos catalanes aplaudían al Govern y a los Mossos. No crean que todo está perdido. Y además, también quieren seguir siendo españoles más de la mitad de los catalanes. ¡No se confundan!